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Ford reposicionó en el mercado nacional sus pickups Ranger de nafta, en función de una demanda creciente

Hoy los motores diesel son casi exclusivos entre los vehículos comerciales. Esto no siempre fue así. Basta recordar las legendarias pickups Ford F-100 y Chevrolet que, hasta los años 70 e incluso principios de los 80, eran nafteras.

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Ford reposicionó en el mercado nacional sus pickups Ranger de nafta, en función de una demanda creciente

Hoy los motores diesel son casi exclusivos entre los vehículos comerciales. Esto no siempre fue así. Basta recordar las legendarias pickups Ford F-100 y Chevrolet que, hasta los años 70 e incluso principios de los 80, eran nafteras.

Sin embargo, la crisis del petróleo de la década del 70 y el gran desarrollo técnico de las mecánicas diesel ligeras hicieron que los utilitarios gasoleros monopolizaran la oferta.

El precio de los combustibles era decisivo. En 2003, sin ir más lejos, un litro de gasoil valía la mitad que uno de nafta. Hoy valen casi lo mismo y si bien los motores gasoleros consumen menos, la amortización del mayor precio de adquisición requiere demasiado tiempo. Además, el GNC es una alternativa, al amparo de un precio bajísimo.

Todo esto viene a cuento por la prueba de la Ford Ranger XL Plus 4×2 naftera de 2.3 litros, que la marca del óvalo reposicionó en el mercado en función de una demanda creciente.

Según Ford, la producción de esta Ranger creció un 55% entre 2003 y 2008. En estos años Ford produjo 115.000 unidades destinadas a la Argentina, Brasil y México, éste el principal mercado para esta motorización, por lo que se le destina el 70% de la producción. En Brasil, la mitad de las Ranger patentadas son nafteras y aquí, en 2008, se patentaron 420 unidades de esta versión contra 57 en 2005, lo que representa un incremento del 636,8 por ciento.

Esta Ford Ranger es la única pickup mediana naftera en el mercado argentino. La gama ofrece dos versiones. La F-Truck, de cabina simple y equipamiento base, y la XL Plus, con cabina doble y algo más de lujo (básicamente, aire acondicionado y equipo de audio con CD y MP3).

El motor es el Duratec HE de 4 cilindros en línea y 2260 cc, utilizado por Ford incluso en automóviles como Mondeo y Focus. Moderno, de bajo peso, con 4 válvulas por cilindro, este propulsor está alimentado por un sistema de inyección electrónica secuencial de quinta generación.

Con una relación de compresión de 9,7:1, el Duratec HE entrega una potencia máxima de 148 CV y un torque de 22 kgm.

Esta Ranger se mostró muy ágil en las aceleraciones y recuperaciones, tanto en ciudad como en ruta (ver ficha técnica). La pregunta más importante: ¿y el consumo? Más que aceptable, el promedio es de 10,5 litros/100 km. Como mínimo utiliza nafta Super de 95 octanos.

Este no es un detalle menor en zonas como la Patagonia, donde la nafta es más barata y abundante que el gasoil, y donde la mecánica naftera arranca con mayor facilidad en el clima riguroso. Este motor, además, viene preparado de fábrica para la incorporación de un equipo de GNC.

La caja de velocidades es Mazda de 5 velocidades, con relaciones cortas (muy buen empuje en segunda), lo que permite aprovechar al máximo el torque del motor, que es suficiente, pero tampoco para derrochar (en esto, el diesel no tiene rival). La cuarta es directa y la quinta, una sobremarcha también algo corta, pero que permite un confortable andar entre 3000 y 3250 rpm (unos 120 km/h) con un gasto aceptable (12 litros/100 km).

Esta Ranger cuenta con tracción simple (4×2). Sin embargo, calza neumáticos Firestone 235/75 R15 con dibujo profundo, que junto al despeje de 306 mm ofrecen un sólido andar en caminos de tierra y ripio. Esto se ve reforzado por los ángulos de ataque, salida y ventral de la carrocería, de 27,6°, 29,4° y 22°, respectivamente. Eso sí, el confort de marcha es mejor con carga, porque la suspensión trasera (elásticos semielípticos) es bastante saltarina con los desniveles.

Con un peso en orden de marcha de 1680 kg, esta Ranger tiene un PBT de 2450. Mide 5143 mm por un ancho de 1758 (sin espejos). La altura, descargada, es de 1765 mm y la distancia entre ejes, de 3192.

Gracias a la cabina doble, la Ranger XL Plus nafta tiene cinco plazas, lo que la hace apta para el transporte de personal. La posición de manejo es confortable dentro de los parámetros de un vehículo de trabajo. El aro del volante es un tanto angosto, pero la dirección (con asistencia hidráulica) es rápida y con buen diámetro de giro. La selectora de cambios es precisa y de recorrido normal.

En suma, la Ford Ranger XL Plus 2.3 Nafta es una opción cada vez más válida. La alternativa de utilizar GNC, aunque achica la capacidad de carga, es tentadora. Además, cuesta $ 74.239, muy conveniente frente a las versiones gasoleras.

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